La gente no tiene archi-enemigos, a menos que sea Sherlock Holmes, y para colmo su adversario –James Moriarty- tiene una inteligencia que iguala la suya.
Desde que el blog de John cogió vuelo, el negocio está mejor que nunca para este dúo dinámico, mientras se encargan de tres de sus casos más famosos: la Mujer, el Sabueso y la Caída. Pero, siempre acechante en las sombras, Moriarty sigue desempeñando el papel de titiritero, decidido a hundir a Sherlock, cueste lo que cueste. Con representaciones cautivadoras, guiones ingeniosos y algunos de los personajes más enigmáticos jamás creados, no es extraño que Sherlock haya resultado ser un éxito mundial. La serie dos trae un trío de espeluznantes e inesperados líos y enredos y algunos de los más grandes trabajos detectivescos jamás vistos.
Irene Adler es bella y deseable, pero muy peligrosa. El primer caso de Sherlock lo encuentra enredándose en las aguas oscuras y turbias del chantaje, donde su cliente más poderoso hará cualquier cosa para recuperar ciertos materiales muy comprometedores. Sherlock necesita cada una de sus destrezas extraordinarias para sobrevivir, y ni qué hablar de resolver el caso.
Una invitación a las tierras agrestes de Dartmoor pone a nuestros aterrados héroes frente a frente con lo sobrenatural, por lo que van a necesitar apelar a sus ingenios a medida que batallen contra una criatura venida del mismo infierno.
Mientras tanto, James Moriarty, todavía afuera en las sombras, desafía a Sherlock a la prueba definitiva.
Sólo puede haber un vencedor – ¿finalmente habrá nuestro héroe encontrado un contrincante de su calibre?